• "...otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende..."

    "Quien no se hace el vivo va muerto. Estás obligado a ser jodedor o jodido, mentidor o mentido. Tiempo del qué me importa, el qué le vas a hacer, el no te metás, el sálvese quien pueda. Tiempo de los tramposos: la producción no rinde, la creación no sirve, el trabajo no vale. En el Río de la Plata, llamamos 'bobo' al corazón. Y no porque se enamora: lo llamamos 'bobo' por lo mucho que trabaja."

    1940-2015

    LOS NADIES

    Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pié derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. 
    Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada. 
    Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: 
    Que no son, aunque sean. 
    Que no hablan idiomas, sino dialectos. 
    Que no profesan religiones, sino supersticiones. 
    Que no hacen arte, sino artesanía. 
    Que no practican cultura, sino folclore. 
    Que no son seres humanos, sino recursos humanos. 
    Que no tienen cara, sino brazos. 
    Que no tienen nombre, sino número. 
    Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. 
    Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.” 



    El mundo

                Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. El mundo es eso -reveló- Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

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